Ecuador enfrenta un nuevo revés en su sector energético tras la caída del proyecto termoeléctrico El Descanso III, impulsado por Elecaustro. El proceso fue declarado desierto luego de que ninguna de las ofertas presentadas cumpliera con los requisitos técnicos mínimos, dejando sin adjudicar un contrato valorado en 32,6 millones de dólares.
Con este caso, el país acumula nueve contratos fallidos entre 2024 y 2026, lo que evidencia dificultades recurrentes en la ejecución de proyectos clave para fortalecer la generación eléctrica. El objetivo de El Descanso III era incorporar 20 megavatios (MW) al sistema nacional, una meta que ahora queda pendiente en medio de una creciente presión sobre la demanda energética.
El impacto de estos fracasos es significativo. Ecuador ha dejado de sumar hasta 871 MW de capacidad adicional en un contexto donde el déficit energético ronda los 900 MW. Esta brecha complica los esfuerzos del Gobierno por garantizar un suministro eléctrico estable, especialmente ante el riesgo de estiaje.
Especialistas del sector advierten que los problemas van más allá de casos puntuales. Señalan que existen fallas estructurales en la planificación y en los procesos de contratación, lo que estaría frenando la expansión de la generación térmica en el país.
El caso de El Descanso III se suma así a una serie de proyectos inconclusos que reflejan debilidades persistentes en la gestión energética. Mientras tanto, la falta de nuevas fuentes de generación mantiene en incertidumbre la capacidad del sistema para responder a la demanda nacional en el corto y mediano plazo.








