El sistema eléctrico ecuatoriano continúa en una situación de extrema vulnerabilidad, según el exministro de Energía Miguel Calahorrano, quien atribuye esta condición principalmente a la gestión de los últimos gobiernos. El exfuncionario sostiene que el crecimiento sostenido de la demanda energética no ha sido acompañado por la incorporación de nueva generación térmica, lo que mantiene en riesgo la estabilidad del suministro.
Calahorrano también cuestionó las pérdidas de energía provocadas por el robo y la ineficiencia administrativa. A su criterio, el volumen de electricidad que se pierde por estas causas es significativo y, si se lograra controlar, podría contribuir a aliviar la situación que atraviesa el sistema eléctrico nacional.
A esta problemática se suma, según el exministro, el caso Progen, que calificó como un perjuicio para el Estado. Calahorrano recordó que se destinaron más de USD 100 millones a un contrato para motores que, según señaló, nunca llegaron a instalarse y que debían aportar 150 megavatios al sistema eléctrico ecuatoriano.
El exministro también rechazó las advertencias oficiales sobre el Fenómeno de El Niño como explicación de la crisis. Consideró que estas alertas podrían utilizarse como una “excusa política” para justificar la falta de previsión estatal y sostuvo que, dependiendo de las cuencas, un incremento de las lluvias incluso podría favorecer la generación hidroeléctrica. Para Calahorrano, la actual crisis eléctrica no responde únicamente a factores naturales, sino al manejo institucional y a problemas de corrupción.








