El alcalde de Guayaquil, Aquiles Álvarez, será trasladado este viernes 2 de octubre desde el Centro de Privación de Libertad Santa Elena N.º 1, conocido como cárcel del Encuentro, hacia una casa de salud en Guayaquil para recibir atención médica especializada. Así lo informó el Servicio Nacional de Atención Integral a Personas Adultas Privadas de la Libertad y a Adolescentes Infractores (SNAI).
Según la entidad, Álvarez fue atendido y valorado por personal médico del Ministerio de Salud Pública que presta servicios en el policlínico del centro penitenciario. Tras la evaluación, los médicos determinaron que el alcalde requiere atención especializada por una afección en la vesícula. El SNAI no precisó a qué hospital o clínica será trasladado, pero aseguró que coordinará las acciones necesarias para garantizar su traslado y atención conforme a los procedimientos establecidos.
Aunque el lugar de atención no ha sido confirmado oficialmente, se registra un despliegue policial en los alrededores de la clínica Alcívar, en Guayaquil, donde algunas calles fueron cerradas y se activó un operativo de seguridad. Antonio Álvarez Henríquez, hermano del alcalde, señaló en X que Álvarez podría padecer pancreatitis y pidió que el traslado se realice por vía terrestre. «No debe volar. Es muy peligroso. Llévenlo vía terrestre», escribió.
La situación médica se produce mientras el entorno del alcalde cuestiona las condiciones de su reclusión. Su esposa, Fiorela Icaza, responsabilizó al Gobierno Nacional por cualquier situación que pueda ocurrirle mientras permanezca bajo custodia. El asambleísta Héctor Rodríguez también expresó su solidaridad y afirmó que existe una persecución política contra Álvarez, una acusación que atribuyó a las acciones del Gobierno de Daniel Noboa.
A estas denuncias se suma el reclamo por la prohibición de visitas de la esposa y los hijos pequeños del alcalde. La abogada de derechos humanos Dolores Miño sostuvo que, si la permanencia de Álvarez en la cárcel del Encuentro responde a razones de seguridad, impedir el contacto con su familia no estaría justificado y calificó esa medida como un posible trato cruel y degradante.








