Los niveles de los embalses del complejo hidroeléctrico Paute mantienen en alerta al sector eléctrico ecuatoriano. Aunque las reservas se encuentran en mejores condiciones que durante la crisis de 2024, el margen de operación es reducido. Según el portal especializado Amaru, el embalse de Mazar se ubica en 2.121,6 metros sobre el nivel del mar (msnm), apenas 0,6 metros por encima del umbral de riesgo de cortes.
La situación también preocupa en Amaluza, que abastece a las centrales hidroeléctricas Molino y Sopladora. Su nivel se encuentra en 1.972,4 msnm, es decir, 2,6 metros por debajo del mínimo operativo. Además, Amaru reporta que Mazar pierde cerca de 0,84 metros diarios por la explotación del sistema, lo que reduce el margen de maniobra ante una disminución de los caudales.
Los registros de la Corporación Eléctrica del Ecuador (Celec EP) confirman que Mazar se mantiene alrededor de los 2.121 msnm. Durante la jornada monitoreada, el embalse pasó de 2.121,52 metros a la hora 1 a un máximo de 2.121,65 metros a la hora 6, antes de descender a 2.121,59 metros a la hora 9. Por su parte, el modelo de pronóstico citado por Amaru estima un 4 % de probabilidad de que Mazar caiga por debajo de los 2.115 msnm en los próximos nueve días, porcentaje que aumenta al 53 % para los siguientes 30 días.
Aunque las reservas de Mazar están 5,8 metros por encima de las registradas durante la crisis de 2024 y los caudales de ingreso promedian 34,2 metros cúbicos por segundo, persiste la vulnerabilidad del sistema. Las previsiones apuntan a lluvias superiores al promedio histórico en la cuenca del Paute durante las próximas semanas; sin embargo, la mayor operación de la central Molino incrementa el consumo de agua. En un país cuya matriz energética depende en un 69 % de la generación hidroeléctrica, las lluvias de noviembre y la gestión de los embalses serán determinantes para sostener el suministro eléctrico.








