En abril de 2025, los informes técnicos confirmaron un avance significativo de la erosión regresiva en el río Coca, acercándose peligrosamente a la captación de la central hidroeléctrica Coca Codo Sinclair. Este fenómeno no es nuevo, pero su progresión acelerada eleva la amenaza a una infraestructura crítica que, hasta ahora, ha sostenido gran parte del sistema eléctrico ecuatoriano. La alerta ya no es preventiva: es urgente.
La erosión regresiva —proceso en el que el lecho del río se va socavando aguas arriba— ha venido deteriorando progresivamente el cauce del río desde el colapso de la cascada San Rafael en 2020. Hoy, su avance pone en riesgo directo los túneles de conducción y estructuras de captación de Coca Codo. Si esta infraestructura falla, el impacto no será local: afectará a todo el sistema energético del país.
Coca Codo Sinclair: columna vertebral del sistema eléctrico
Más allá de su tamaño o capacidad instalada (1.500 MW), Coca Codo Sinclair representa un nodo clave para mantener el equilibrio de carga en el sistema interconectado nacional. Suministra una porción sustancial de la energía que alimenta las principales ciudades y zonas industriales. Su operación permite reducir el uso de plantas térmicas más costosas y contaminantes, estabilizar tarifas y garantizar el abastecimiento en condiciones normales y de emergencia.
Su rol no se limita a la generación: es parte estructural del diseño energético del país. Perderla —incluso parcialmente— alteraría toda la planificación operativa, forzando racionamientos, importaciones costosas o encendido masivo de centrales térmicas.
¿Qué implica proteger la central?
La protección de Coca Codo requiere una combinación de obras de ingeniería, monitoreo constante y decisiones políticas firmes. Algunas medidas urgentes que deben priorizarse:
Refuerzo de la captación: Obras físicas para blindar la toma de agua y evitar que la erosión afecte los túneles de conducción.
Obras de control hidráulico: Construcción de diques, disipadores de energía y otras estructuras río arriba para frenar o desviar el proceso erosivo.
Sistemas de alerta temprana: Monitoreo en tiempo real de la evolución del lecho del río, sedimentación y caudales para anticipar riesgos operativos.
Plan de contingencia energética: Preparar escenarios de respaldo en caso de una paralización parcial o total de la central.
Proteger hoy para sostener mañana
La amenaza que enfrenta Coca Codo Sinclair no es abstracta. Si se permite que la erosión avance sin una respuesta técnica y estratégica adecuada, se pone en jaque la seguridad energética del Ecuador. Invertir en su protección no es un gasto, es una obligación nacional.
En un país donde el 90% de la energía proviene de fuentes hidroeléctricas, proteger sus infraestructuras no es una opción, es un acto de responsabilidad. Coca Codo Sinclair no puede detenerse. Lo que está en juego no es solo una central: es la columna que sostiene el sistema eléctrico del país.
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