El secretario de Cultura del Municipio de Quito, Jorge Cisneros, confirmó que la cancelación de la Feria Internacional del Libro 2026 responde a limitaciones legales y no a una decisión administrativa o de planificación. La medida se deriva de cambios recientes en la normativa que regula la ejecución de recursos públicos.
En una entrevista ofrecida este jueves, el funcionario explicó que la herramienta administrativa utilizada para organizar actividades masivas, como conciertos o ferias, dejó de ser prioritaria dentro de la Ley Reformatoria al COOTAD. Según indicó, esta modificación impacta directamente la capacidad del Municipio para contratar y ejecutar este tipo de eventos.
Cisneros enfatizó que la cancelación no responde a una elección entre distintas actividades culturales. “No es una cuestión de priorizar entre la Feria del Libro, el Verano de las Artes o las Fiestas de Quito”, señaló, al tiempo que aclaró que el problema radica en la partida presupuestaria que financia todos estos eventos, la cual perdió su carácter prioritario en la ley.
La feria contaba con un presupuesto aprobado de USD 416.262. Sin embargo, la reforma al COOTAD, vigente desde el 23 de febrero de 2026, redefine qué se considera inversión pública, dejando fuera a las actividades culturales. Además, la partida 730205, utilizada para la contratación de espectáculos culturales y sociales, quedó restringida bajo el nuevo marco legal.
El impacto de esta decisión va más allá de la suspensión del evento. La cancelación afecta a toda la cadena cultural, incluidos escritores, editores, librerías, artistas, técnicos y personal logístico. Asimismo, limita el acceso de la ciudadanía a espacios de lectura y encuentro, reduciendo la oferta cultural en la ciudad.








