En medio del dolor, la indignación y una profunda sensación de impunidad, familiares, amigos, estudiantes y colegas despiden a la docente Adriana Sánchez, cuyos restos son velados en el norte de Quito, tras ser asesinada al estilo sicariato cuando salía de su vivienda en el sector de La Roldós.
Quienes la conocieron la recuerdan como una mujer decidida, apasionada por el deporte y comprometida con la formación de sus estudiantes.
Adriana Sánchez tenía 35 años, era madre de dos hijos y se desempeñaba como docente de Cultura Física en la Unidad Educativa Manuel Abad.
La Facultad de Cultura Física de la Universidad Central del Ecuador también expresó su rechazo al crimen y lamentó la muerte de una de sus exestudiantes.
«La Facultad de Cultura Física se encuentra de luto y levanta su voz de indignación ante el violento asesinato de nuestra querida exestudiante, la docente Adriana Sánchez, ocurrido en el norte de Quito», señaló la institución en un comunicado.
La Facultad destacó el legado profesional de la docente y el impacto que dejó en la formación de cientos de estudiantes. Además, hizo un enérgico llamado a las autoridades para que el crimen sea esclarecido y los responsables sean llevados ante la justicia.
Un ataque planificado
El crimen ocurrió la mañana del miércoles 1 de julio de 2026, aproximadamente a las 07:00, cuando Adriana Sánchez salía de su vivienda, ubicada en el sector de La Roldós, en el norte de Quito.
De acuerdo con la información preliminar, la docente se disponía a abordar un vehículo Chevrolet Sail blanco para dirigirse a su lugar de trabajo. En ese momento fue interceptada por dos hombres que se movilizaban en una motocicleta. Uno de ellos descendió con un ramo de flores para simular una entrega y, al acercarse a la víctima, le disparó en la cabeza antes de huir junto a su cómplice.
Las autoridades mantienen las investigaciones para determinar el móvil del asesinato e identificar a los responsables del ataque.




