El presidente de Ecuador, Daniel Noboa, anunció este 16 de octubre de 2026 que Colombia reanudó la venta de energía eléctrica al país, en medio de la temporada de estiaje y las desconexiones temporales que afectan a distintos sectores. “En momentos así, los países hermanos se respaldan con hechos”, expresó Noboa al agradecer a su homólogo colombiano, Abelardo de la Espriella. El mandatario ecuatoriano aseguró que su país también brindará ayuda a Colombia cuando atraviese dificultades.
Sin embargo, la reanudación del suministro representa un alivio temporal y no garantiza que Ecuador evite nuevos apagones. Así lo advirtió Byron Fernández, ingeniero y expresidente del Colegio de Ingenieros Eléctricos de El Oro, quien señaló que la falta de generación firme y las deficiencias en las contrataciones estatales mantienen el riesgo de cortes prolongados. Según el experto, la llegada de aproximadamente 450 megavatios (MW) desde Colombia permitirá reducir la presión sobre el Sistema Nacional Interconectado, aliviar parcialmente al sector residencial y disminuir las restricciones eléctricas a la industria.
Fernández también cuestionó que los mantenimientos eléctricos y las desconexiones forzadas al sector industrial se ejecuten de manera tardía. A su juicio, estas medidas podrían estar orientadas a evitar que se evidencien apagones imprevistos, en lugar de responder a una solución estructural de la crisis. Además, alertó sobre los riesgos de operar los embalses de Mazar y Amaluza con niveles bajos, debido a sus efectos sobre la generación hidroeléctrica y el funcionamiento de las centrales durante el estiaje.
Pese al reinicio de las exportaciones, Ecuador no tiene garantizado un volumen fijo de energía procedente de Colombia. Las autoridades colombianas condicionan los envíos a la disponibilidad de excedentes, una vez cubierta la demanda interna, por lo que las exportaciones pueden reducirse o suspenderse según las condiciones de su sistema eléctrico. La interconexión binacional tiene una capacidad máxima cercana a los 450 MW, equivalente aproximadamente al 10 % de la demanda ecuatoriana en las horas de mayor consumo. Por ello, el suministro colombiano contribuye a aliviar el déficit, pero no resuelve por sí solo los problemas de generación eléctrica del país.








