Un nuevo derrame de petróleo en la provincia de Esmeraldas contaminó el río Cupa y encendió las alertas ante la posibilidad de que el crudo avance hacia el río Blanco. Frente a esta emergencia ambiental, las autoridades dispusieron la suspensión preventiva del servicio de agua potable en sectores de Viche, mientras se evalúan los daños y se investiga el origen del incidente.
Los habitantes de la zona expresaron su preocupación y aseguraron que no es la primera vez que este afluente resulta afectado por hidrocarburos. Una dirigente comunitaria exigió la presencia de los principales representantes de Petroecuador para dialogar sobre las medidas de reparación ambiental y la atención a las familias perjudicadas. Según los moradores, anteriores derrames también afectaron plantaciones de cacao y provocaron pérdidas económicas a los agricultores.
En el lugar se ejecutan trabajos para contener el hidrocarburo mediante la instalación de barreras y excavaciones que buscan impedir que el contaminante se extienda por el cauce. Sin embargo, la fuerza de la corriente dificulta las labores de contención, mientras persiste la preocupación por el avance del crudo río abajo y sus posibles efectos en otros sectores conectados con este afluente.
La contaminación también amenaza el abastecimiento de agua de las comunidades, cuyos habitantes utilizan el río Cupa para bañarse, lavar ropa y realizar otras actividades domésticas. Ante la emergencia, solicitaron al Municipio de Quinindé que envíe tanqueros con agua potable mientras se concreta el proyecto de abastecimiento previsto para la zona. Los moradores insistieron en que la respuesta no debe limitarse a contener el derrame, sino que debe incluir compromisos concretos para reparar los daños ambientales, compensar las afectaciones y prevenir nuevos episodios.








