El presidente de Colombia, Gustavo Petro, respondió con dureza a las declaraciones de su homólogo ecuatoriano, Daniel Noboa, quien condicionó posibles acuerdos bilaterales a un mayor compromiso colombiano en la lucha contra el narcotráfico.
A través de un extenso mensaje publicado en su cuenta de X (@petrogustavo), el mandatario colombiano defendió su trayectoria en la lucha contra este delito y anunció dos medidas diplomáticas: el retorno inmediato de la embajadora de Colombia en Quito y la realización del próximo Consejo de Ministros en un punto de la frontera colombo-ecuatoriana.
El pronunciamiento de Petro se produjo tras las declaraciones de Noboa: “No puede haber acuerdos sin compromiso de Gustavo Petro contra el narcotráfico”. En respuesta, el presidente colombiano recordó su papel en investigaciones sobre parapolítica y narcopolítica durante su etapa en el Congreso.
“Los compromisos contra el narcotráfico los hice desde que inicié mi vida de lucha por la justicia social en Colombia”, escribió Petro, quien también afirmó haber arriesgado su vida frente a estructuras criminales vinculadas al narcotráfico.
El mandatario colombiano fue más allá y cuestionó la situación en Ecuador, señalando debilidades en los controles portuarios y pidiendo explicaciones sobre el incremento de envíos de cocaína desde ese país. Además, destacó la cooperación bilateral, incluida la reciente entrega de un sospechoso vinculado al asesinato de un candidato presidencial ecuatoriano.
Petro también resaltó resultados de su gobierno en la lucha antidrogas, como la reducción de cultivos de coca, la disminución de homicidios en zonas fronterizas y la incautación de más de 5,9 toneladas de cocaína en operativos coordinados con inteligencia naval colombiana.
Por su parte, Noboa defendió la decisión de Ecuador de incrementar hasta el 100% los aranceles a importaciones provenientes de Colombia, argumentando que no es posible avanzar en acuerdos sin garantías en materia de seguridad y combate al narcotráfico.
La creciente tensión entre ambos países, miembros de la Comunidad Andina, refleja un deterioro en la relación bilateral, marcado por cruces de declaraciones y medidas económicas que evidencian un quiebre político de fondo




