Ecuador podría enfrentar restricciones en el abastecimiento de diésel para el sector automotor en las próximas dos semanas, debido al aumento de la demanda para la generación eléctrica y a la presión sobre el mercado internacional. El país importa más del 80% del diésel que consume y, ante la disminución de los caudales hidroeléctricos, el Gobierno ha priorizado el despacho de combustible hacia las centrales termoeléctricas para sostener la generación de electricidad.
Según el Informe Estadístico Mensual de Petroecuador, entre enero y julio de 2026 los despachos de Diésel Premium al sector eléctrico aumentaron 147,9%, hasta alcanzar 253.074 barriles. En el mismo periodo, las entregas de Diésel 2 a las termoeléctricas crecieron 41%, con un total de 1,41 millones de barriles. Comercializadores aseguran que ya existen cupos para retirar diésel en terminales como Pascuales y El Beaterio, una situación que podría traducirse en restricciones para los transportistas en las estaciones de servicio.
La presión también alcanza al sistema eléctrico. Al 16 de septiembre, la generación térmica llegó a 933 megavatios, mientras especialistas advierten que una reducción en el suministro de diésel podría afectar la operación de las termoeléctricas y dificultar la cobertura de una demanda que puede superar los 5.200 megavatios. A esto se suma la limitada capacidad de refinación del país: la Refinería Esmeraldas operaba al 42,67% de su capacidad, con una producción de 46.935 barriles diarios frente a los 110.000 que puede procesar. Entre enero y julio, Ecuador importó un promedio de 99.394 barriles diarios de diésel, mientras la producción nacional alcanzó 23.209 barriles diarios.
Los problemas también afectan a los distribuidores. La Cámara Nacional de Distribuidores de Derivados del Petróleo del Ecuador (Camddepe) reporta dificultades de liquidez y señala que las estaciones de servicio han comenzado a restringir la venta de diésel a crédito al transporte pesado. Ivo Rosero, presidente del gremio, explicó que algunas estaciones llegan a vender hasta el 80% de su combustible a crédito, lo que reduce el efectivo disponible para adquirir nuevamente el producto y cubrir los gastos operativos. Por esta razón, los distribuidores anunciaron que dejarán de participar en contratos con los Gobiernos Autónomos Descentralizados (GAD) que contemplen esta modalidad de pago.








