El ministro del Interior, John Reimberg, defendió la implementación de un nuevo toque de queda que regirá del 3 al 18 de mayo de 2026 en nueve provincias y cuatro cantones del Ecuador.
Según el funcionario, la medida forma parte de una estrategia del Gobierno nacional para enfrentar la criminalidad y debilitar las economías ilegales que operan en el país. “Esta es una acción necesaria para recuperar el control del territorio y proteger a la ciudadanía”, afirmó durante una entrevista con Radio Centro.
El Ejecutivo sostiene que la restricción busca contener el avance de las organizaciones delictivas y reducir los niveles de violencia que afectan a varias zonas del país. Sin embargo, la decisión ha generado diversas reacciones en los ámbitos político y social, donde se cuestiona su efectividad.
En lo que va de 2026, Ecuador registra al menos 95 matanzas que han dejado más de 500 personas asesinadas, reflejando la magnitud de la crisis de seguridad. Mientras tanto, el Gobierno insiste en que este tipo de medidas son clave para desarticular las redes criminales, en medio de críticas por los resultados obtenidos hasta ahora.




