La Corporación Eléctrica del Ecuador (Celec) recibirá formalmente el 17 de abril de 2026 la hidroeléctrica Coca Codo Sinclair, la más grande del país con una capacidad de 1.500 megavatios, tras años de controversias técnicas y naturales en torno a su construcción y operación.
Posteriormente, la empresa PowerChina, a través de su filial Sinohydro, asumirá la administración, operación y mantenimiento de la central durante 25 años bajo un modelo que busca optimizar costos y eficiencia en la gestión.
Pese a este traspaso, Celec mantendrá de forma exclusiva la responsabilidad sobre la erosión regresiva del río Coca, un fenómeno natural que se encuentra a 3,6 kilómetros de la captación de agua. El viceministro de Electricidad, Javier Medina, aclaró que este riesgo no forma parte de las obligaciones de la operadora extranjera.
Según informes recientes, el frente de erosión se ha mantenido estable durante 247 días, aunque persisten riesgos como la profundización del cauce y la formación de terrazas. Para enfrentarlos, se mantienen obras como un dique permeable que ha mostrado un comportamiento hidráulico adecuado.
Este fenómeno, que inició en 2020 tras la desaparición de la cascada de San Rafael, ha causado graves daños a infraestructura vial, eléctrica y petrolera, siendo la principal amenaza la posible afectación a la captación de la hidroeléctrica, clave para el suministro energético nacional.
El acuerdo con PowerChina incluye la transferencia de riesgos por defectos constructivos —como miles de fisuras detectadas— y se sustenta en un laudo internacional que también establece una compensación de USD 400 millones para Ecuador. El Estado pagará USD 60 millones anuales por la operación, mientras busca asegurar la estabilidad energética a largo plazo.








