El exministro de Energía de Ecuador, Carlos Pérez, calificó como positiva la posible delegación de la operación y mantenimiento de la central hidroeléctrica Coca Codo Sinclair, la más grande del país, a la empresa constructora china Sinohydro o a su casa matriz PowerChina.
Según Pérez, esta delegación representa una vía adecuada para garantizar la disponibilidad de energía eléctrica en el país, siempre que el proceso se sustente en condiciones contractuales claras, equilibradas y transparentes. Entre los principales beneficios identificados mencionó la especialización técnica, una mejora sustancial en el mantenimiento y la asunción de costos y riesgos por parte de la contratista.
Experiencia técnica y mejor mantenimiento
Uno de los puntos más destacados por el exfuncionario es la experiencia internacional de Sinohydro en proyectos hidroeléctricos de gran escala. Como ejemplo citó la central de las Tres Gargantas, en China, una de las mayores del mundo.
En materia de mantenimiento, Pérez consideró que la empresa china podría ejecutar un trabajo más eficiente que la empresa estatal ecuatoriana, principalmente mediante la aplicación de mantenimiento preventivo y predictivo, indicó en entrevista con Ecuadoradio.
Señaló que tareas críticas como la limpieza de sedimentos y palizadas en el embalse deberían realizarse cada dos o tres días para evitar daños en las turbinas, una práctica que —según indicó— actualmente no se cumple con la periodicidad necesaria.
Microfisuras y asunción de riesgos
Respecto a las microfisuras estructurales detectadas en el proyecto, Pérez recordó que estas fueron verificadas por él mismo en el pasado, pero subrayó que no han provocado problemas mayores en la operación, siempre que se realicen reparaciones periódicas y oportunas.
Asimismo, valoró positivamente que la contratista asuma la solución de los problemas técnicos existentes con recursos propios, lo que permitiría liberar al Estado de una carga operativa y financiera directa.
Preocupaciones sobre el contrato y riesgos estructurales
Pese a su respaldo general a la iniciativa, el exministro advirtió que los términos y condiciones del contrato aún no se conocen públicamente.
En ese sentido, enfatizó la necesidad de incluir cláusulas de penalización estrictas en caso de fallas atribuibles al contratista, así como el establecimiento de una tarifa razonable por los servicios de operación y mantenim
Otro punto de preocupación es la erosión regresiva del río Coca, fenómeno que representa un riesgo estructural para la central —responsable de cerca del 30 % de la generación eléctrica nacional— y que, según Pérez, no fue debidamente considerado en los estudios iniciales de 2009.
Además, señaló que la negociación implicaría que Ecuador desista del arbitraje internacional por 580 millones de dólares contra Sinohydro, a cambio de un compromiso del gobierno chino por 400 millones de dólares, de los cuales 200 millones serían en efectivo y 200 millones en servicios.
En conclusión, Pérez reiteró que la delegación de Coca Codo Sinclair a PowerChina es una alternativa viable para asegurar la continuidad y estabilidad del suministro eléctrico del país, siempre que se protejan los intereses del Estado mediante un contrato sólido y transparente.
Impase entre Ecuador y Colombia
En otro tema, el exministro se refirió a la coyuntura bilateral entre Ecuador y Colombia. Señaló que la imposición de un arancel del 30 % a la importación de productos colombianos, denominada tasa de seguridad, responde a una estrategia del Ecuador para forzar una cooperación fronteriza más efectiva en la lucha contra el narcotráfico.
A su criterio, se trata de un “juego político” cuyo objetivo final es sellar la frontera norte, promoviendo la corresponsabilidad de ambos países en el combate al comercio ilegal de drogas. Indicó que la producción y el procesamiento de cocaína se concentran en Colombia, mientras que Ecuador es utilizado principalmente como puerto de embarque.
Sobre la suspensión de la venta de energía eléctrica por parte de Colombia hacia Ecuador, Pérez la enmarcó dentro de una escalada de “medidas y contramedidas”, aunque se mostró optimista en que ambos gobiernos eventualmente se sentarán a negociar un plan conjunto de control y cooperación fronteriza.




