Por Gastón Milano, CTO of Globant Enterprise AI
La nueva película de Fórmula 1 no solo arrasa en taquilla con 140 millones de dólares recaudados en su primer fin de semana, también abre una puerta inesperada: mostrar cómo la inteligencia artificial (IA) y los gemelos digitales están transformando la forma de entrenar pilotos y gestionar equipos.
Aunque el protagonista Joshua Pierce y la escudería APXGP son ficticios, la tecnología que vemos en pantalla es real: simulaciones avanzadas donde los pilotos practican bajo las mismas condiciones que en la pista, ajustando decisiones y estrategias en tiempo real.
Este cruce entre cine y deporte conecta con un fenómeno más amplio: la F1 se ha convertido en un espectáculo global que, gracias a Drive to Survive y ahora The Movie, pasó de ser un nicho de “petrolheads” a sumar más de 826 millones de fanáticos en 2024 (Nielsen Sports).
Pero la película trasciende el entretenimiento: muestra cómo la tecnología aplicada en el automovilismo ya se replica en industrias clave. Walmart utiliza digital twins en más de 1.700 locales para optimizar la experiencia de compra; Johns Hopkins modela corazones virtuales para planificar operaciones; y el sector bancario proyecta un mercado de gemelos digitales de 137.670 millones de dólares hacia 2030.
La F1 es más que un deporte de alta velocidad: se convierte en un espejo donde entender los alcances de la revolución tecnológica que ya impacta en la vida cotidiana, desde la salud hasta el retail. Una caja de resonancia que nos recuerda algo esencial: la tecnología potencia, pero el volante siempre lo sostiene un humano.




