El Gobierno Nacional asumió el control operativo del sistema de videovigilancia de Quito, con el objetivo de poner las cámaras directamente al servicio de las operaciones de la Policía Nacional. El presidente Daniel Noboa anunció la medida y aseguró que la tecnología debe estar orientada a fortalecer la seguridad ciudadana y no a otros fines. El sistema ya operaba de manera articulada con el ECU 911, por lo que la medida implica un cambio en la conducción operativa de las cámaras y no la incorporación de un sistema nuevo al Ejecutivo.
El ministro del Interior, John Reimberg, explicó que la Policía Nacional y el Ministerio del Interior dirigirán durante cinco años las operaciones del centro de cámaras de Quito. La medida busca que las imágenes sean utilizadas para prevenir delitos, identificar a los responsables, seguir sus movimientos y facilitar su captura. Para ello, inicialmente se incorporarán 80 policías que trabajarán las 24 horas en el centro de videovigilancia, sin que esto implique la salida del personal que actualmente labora allí.
El sistema cuenta con 632 cámaras activas e interoperando, según la Secretaría de Seguridad del Municipio de Quito. La administración municipal señaló que mantendrá la coordinación con el Gobierno y que el convenio permitirá a la Policía asumir el control de la sala situacional. Reimberg sostuvo que la medida no responde a una disputa de competencias, sino a la necesidad de utilizar toda la infraestructura tecnológica disponible para fortalecer la respuesta frente a la delincuencia en la capital.







