Quito, junio de 2025.- La economía circular se consolida como un modelo estratégico para transformar la industria ecuatoriana hacia procesos más sostenibles, rentables y responsables, sin sacrificar productividad ni competitividad. Este enfoque, basado en los principios de reducir, reutilizar y reciclar, permite optimizar recursos, disminuir la dependencia de materias primas vírgenes y reducir costos e impacto ambiental.
Sectores como el de bebidas no alcohólicas, representado por la Asociación de Industrias de Bebidas no Alcohólicas del Ecuador (AIBE), están liderando esta transición. Entre sus iniciativas destacan la reducción del 25% en el uso de resina virgen en envases PET, el desarrollo de empaques 100% reciclables y el fortalecimiento de sistemas de recolección posconsumo junto a recicladores de base, garantizando la trazabilidad de los residuos.
El programa “1,2,3 a reciclar”, impulsado por AIBE desde hace cuatro años, ha logrado recuperar más de 5 toneladas de material PET, aportando a la revalorización de los residuos y fomentando una cultura de reciclaje y consumo responsable.
“La economía circular no es solo una estrategia industrial, es una responsabilidad compartida que conecta directamente con la protección del medio ambiente y los ecosistemas marinos”, señala Carla Muirragui, presidenta de AIBE.
Más allá de los beneficios ambientales, este modelo fortalece la resiliencia de las empresas frente a retos económicos y sociales, posicionando al Ecuador en la senda de una industria más sostenible, innovadora y competitiva.
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