El 8 de julio de 2025, el Gobierno de Ecuador anunció un acuerdo clave con la empresa estatal china PowerChina para delegar la operación y mantenimiento de la central hidroeléctrica Coca Codo Sinclair. La inversión, estimada en 400 millones de dólares busca garantizar la continuidad operativa de la planta más importante del país y mejorar su eficiencia en un contexto de creciente necesidad de confiabilidad energética.
Coca Codo Sinclair, con una capacidad instalada de 1.500 MW, aporta cerca del 30% de la energía del país en condiciones normales. Sin embargo, enfrenta desafíos técnicos graves, como fisuras en componentes críticos y afectaciones por sedimentación, lo que ha provocado suspensiones temporales de su funcionamiento. La más reciente ocurrió entre el 1 y 4 de julio de 2025, tras lluvias intensas en la Amazonía.
PowerChina, a través de su filial Sinohydro, fue responsable de la construcción de la planta inaugurada en 2016. Ahora, vuelve como operador bajo un nuevo esquema: no de concesión, sino de delegación de operación y mantenimiento (O&M). Esto significa que el Estado ecuatoriano mantiene la propiedad de la central, mientras transfiere la responsabilidad operativa y técnica a PowerChina, que deberá cumplir metas de desempeño bajo supervisión pública.
La inversión también podría cubrir mejoras preventivas, monitoreo continuo y capacitación técnica local, con el objetivo de devolver a la planta su máxima capacidad de generación y reducir los riesgos de paros no programados.
Este modelo permite a Ecuador conservar su soberanía energética y evitar depender de concesiones a largo plazo. Además, traslada parte del riesgo técnico y financiero al operador externo, quien deberá asumir los costos de mantenimiento y correcciones estructurales. Se trata de un esquema contractual más acotado, pero enfocado en resultados concretos.
Desde una perspectiva técnica, la presencia de PowerChina como operador promete reforzar las prácticas de mantenimiento, garantizar mayor disponibilidad energética y prevenir fallos mayores. También se prevé una transferencia significativa de conocimientos al personal de CELEC EP, fortaleciendo las capacidades nacionales a mediano plazo.
En el plano económico, la inyección de USD 400 millones llega en un momento en que Ecuador enfrenta restricciones fiscales. Esta alianza no solo alivia la carga del Estado, sino que también aporta estabilidad al sistema eléctrico y mejora el clima de confianza para nuevas inversiones. En lo geopolítico, consolida la relación bilateral con China, que se reafirma como un socio estratégico para proyectos de infraestructura.
Este acuerdo representa una solución pragmática a una situación compleja: garantizar la operación segura de la mayor hidroeléctrica del país sin perder el control sobre ella. Si se ejecuta con transparencia y eficiencia, Coca Codo Sinclair podrá retomar su rol como columna vertebral del sistema eléctrico nacional y modelo de cooperación técnica internacional.
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