El Dr. Inty Gronneberg, científico, activista ambiental y especialista en innovación, condenó enérgicamente la falta de respuesta del gobierno ante el desastre petrolero ocurrido en Esmeraldas, que podría convertirse en el mayor derrame en la historia de Ecuador. En una entrevista exclusiva para Radio Pichincha, Gronneberg criticó la actitud del gobierno de Daniel Noboa, quien además de su papel presidencial, está en campaña electoral mientras el país enfrenta una de las peores catástrofes ambientales de su historia.
Desinterés gubernamental ante el desastre
Gronneberg afirmó que, en lugar de estar en campaña, el presidente debería estar liderando la respuesta a la crisis. “Es incomprensible que un presidente esté en campaña mientras en las noticias se alerta sobre un derrame que podría ser el mayor en la historia del país”, expresó.
El especialista señaló que la falta de presencia de las autoridades en Esmeraldas y la ausencia de Noboa en la zona solo reflejan la intención del gobierno de minimizar la magnitud del desastre. Aseguró que esta situación deja en evidencia el fracaso de un gobierno que ha optado por una visión privatizadora que solo ha agravado las crisis.
La crisis del Estado y la falta de infraestructura
Más allá de este desastre, Gronneberg subrayó que la crisis ambiental actual es solo una manifestación de la ausencia de un Estado fuerte en Ecuador. En los últimos siete años, el país ha carecido de inversión en infraestructura pública, servicios básicos y en la protección del medio ambiente, lo que ha llevado a un deterioro alarmante de carreteras, sistemas eléctricos y la destrucción de recursos naturales esenciales.
“Este desastre es solo la punta del iceberg de un país que no invierte en lo público. El abandono estatal está destruyendo a la sociedad ecuatoriana”, dijo Gronneberg.
La falta de información y la creciente indignación
El experto denunció la grave falta de transparencia por parte del gobierno y de Petroecuador, la empresa estatal responsable del transporte del petróleo. A seis días del derrame, no se ha proporcionado información oficial sobre la cantidad exacta de crudo derramado, las acciones para contener el desastre ni las medidas para mitigar la contaminación.
Gronneberg, quien ha seguido de cerca el desarrollo del desastre, estima que entre 22,800 y 30,000 barriles de petróleo han sido derramados, mucho más que los 7,220 a 9,500 barriles que ha citado el gobierno. Esta cifra, si se confirma, convertiría este evento en el peor derrame de petróleo en la historia del Ecuador, superando incluso el desastre de 2022 en Tena.
La respuesta insuficiente de las autoridades
Según Gronneberg, las acciones de contención han sido mínimas y la falta de información sobre el progreso de las labores de remediación ha generado indignación entre los afectados. “Las barreras de contención no han sido suficientes y el derrame sigue extendiéndose por los ríos y el mar. No sabemos qué se está haciendo y eso es una irresponsabilidad”, declaró.
El activista también advirtió que la contaminación de los ríos y el mar amenaza la vida de miles de personas en Esmeraldas, una provincia donde la mayoría de la población depende del agua de estos cuerpos para consumo y actividades agrícolas.
La tragedia humana detrás del desastre
Gronneberg destacó el impacto social de esta tragedia, que afecta a miles de familias que han perdido sus fuentes de sustento. Desde pescadores hasta agricultores que dependen del agua de los ríos, todos se han visto gravemente afectados. En algunos casos, la falta de agua potable ha obligado a los habitantes a recorrer largas distancias para encontrarla.
El activista también hizo referencia a los reclamos de los habitantes de la isla Luis Vargas Torres, quienes, en lugar de recibir ayuda, se han visto desatendidos por el gobierno, que ha enviado tropas militares en lugar de enviar los recursos necesarios para aliviar la situación.
Fases de remediación y su prolongado impacto
Gronneberg explicó que la remediación de un desastre petrolero es un proceso largo y costoso. La primera fase, que incluye la contención del derrame, podría durar meses, y la limpieza del ecosistema afectado podría tomar décadas si no se realiza de manera adecuada. Esto tiene un costo social y económico enorme, además de los efectos irreversibles sobre la salud de los pobladores de la zona.
El especialista finalizó su intervención haciendo un llamado urgente al gobierno de Noboa para que priorice la atención a la emergencia y transparente toda la información sobre el desastre. “La vida de la gente está en juego, y eso no puede ser minimizado por intereses electorales. Es necesario que el gobierno asuma su responsabilidad y actúe de inmediato”, concluyó.
El clamor del pueblo esmeraldeño
El pueblo de Esmeraldas no ha permanecido en silencio. Lendy Bennett Johnson, gerente general de la Empresa Pública Mancomunada de Agua Potable y Saneamiento Esmeraldas, Atacames y Río Verde (EPMAPSE), denunció que las medidas adoptadas por Petroecuador son insuficientes. «Nos están enviando agua potable en tanqueros que transportan combustible», señaló, haciendo un llamado urgente a que las autoridades detengan el desastre y garanticen agua limpia para los habitantes de la región.
El pueblo de Esmeraldas sigue luchando por su supervivencia, exigiendo respuestas y soluciones ante la tragedia que los afecta. Sin embargo, la falta de una respuesta adecuada por parte del gobierno nacional podría condenar a la provincia a una crisis aún mayor.








