El derrame petrolero más grande de la historia del país ha acaparado la atención internacional, mientras los medios ecuatorianos permanecen en silencio.
El último derrame petrolero, reportado el jueves 13 de marzo de 2025, ha causado una de las peores tragedias ambientales en la historia del Ecuador. El desastre se produjo por una rotura en el Sistema de Oleoducto Transecuatoriano (SOTE), debido a un deslizamiento de tierra ocasionado por las fuertes lluvias en El Vergel, Quinindé. Mientras la noticia ha tenido gran cobertura internacional, ha sido prácticamente ignorada por los medios de comunicación locales.
Medios internacionales, como Deutsche Welle (DW), uno de los más importantes de Alemania, han dado un extenso seguimiento al impacto ambiental de este derrame. Según cálculos de expertos y académicos, este desastre podría ser uno de los más grandes en la historia del país.
El impacto en la población y la economía de Esmeraldas
En sus reportajes, DW destaca que al menos 1.500 personas han sido afectadas de manera directa por este derrame. Además, se estiman graves pérdidas para el sector agrícola, el turismo y la biodiversidad de Esmeraldas, conocida como «la perla verde de Ecuador».
En una entrevista reciente en Radio Pichincha, el científico y activista ambiental Inty Gronneberg comparó esta tragedia con el terremoto de Manabí de 2016. «A diferencia de Manabí, las personas en Esmeraldas tienen casas, pero muchas han tenido que desalojarlas para evitar la exposición a la contaminación ambiental. No tienen agua, se han quedado sin fuentes de subsistencia», expresó.
Gronneberg también criticó duramente también la falta de respuesta del gobierno y del candidato presidencial, Daniel Noboa. «Es inconcebible que el presidente siga pensando en su campaña electoral mientras la población esmeraldeña enfrenta una tragedia de esta magnitud», señaló.
La reacción del gobierno y la falta de información
Daniel Noboa, presidente del Directorio Ejecutivo de Petroecuador, asumió la presidencia del directorio de la empresa estatal a principios de este año. Sin embargo, su respuesta ante esta emergencia se ha limitado a un breve pronunciamiento en redes sociales dos días después del evento. En su mensaje, Noboa ordenó a la Ministra de Energía y Minas, Inés Manzano, activar el COE Nacional para enfrentar la emergencia. También dispuso la creación de un fondo para la remediación ambiental y la reparación de las familias afectadas.
Sin embargo, a seis días del derrame, no se ha proporcionado información oficial sobre la cantidad de barriles derramados, ni sobre las tareas de contención. No se sabe si las barreras instaladas en los ríos han logrado contener el crudo o si se están tomando medidas en el mar. Esta falta de transparencia es preocupante tanto para las autoridades como para la población afectada.

Emergencia ambiental en Esmeraldas
La rotura del SOTE ha afectado a cerca de 500.000 personas en la provincia, además de causar daños graves al ecosistema y a la biodiversidad de Esmeraldas. Según la DW, el derrame alcanzó el ecosistema de manglar, la fauna y los sedimentos acuáticos, e incluso un refugio de vida silvestre.
El Ministerio del Ambiente, Agua y Transición Ecológica (MAATE) confirmó el domingo 16 de marzo la presencia de hidrocarburos en la superficie de los canales del área protegida Manglares Estuario Río Esmeraldas. A través de un comunicado, solicitó a Petroecuador implementar medidas urgentes de contención y limpieza para mitigar los impactos ambientales y restaurar el área afectada.
Contingencia y falta de cifras claras
A pesar de los esfuerzos de Petroecuador para contener el derrame, mediante la construcción de diques y la colocación de barreras absorbentes, aún no se dispone de cifras oficiales sobre la cantidad de crudo derramado. Tampoco hay información clara sobre el número total de personas afectadas. El alcalde de Esmeraldas, Vicko Villacís, estimó que alrededor de 500.000 personas se han visto perjudicadas de diversas maneras, especialmente por la falta de agua potable.
Impacto en la salud y el turismo
Los testimonios de los afectados reflejan una crisis sanitaria. El presidente de la junta parroquial de Viche, Richard Solórzano, informó que el centro de salud local ha atendido a personas con síntomas de alergia debido a la exposición al petróleo. La contaminación también ha afectado a la salud de los habitantes de la zona, con casos de irritaciones en la piel, ojos y fuertes dolores de cabeza.
El impacto sobre el turismo ha sido devastador, con la clausura de tres playas: Camarones, La Palma y Las Piedras. Esta medida ha afectado a alrededor del 70% de la población local que depende del turismo como fuente de ingresos.
La inacción del COE y la urgencia de medidas efectivas
El Comité de Operaciones de Emergencia Nacional (COE) declaró la emergencia ambiental tres días después del desastre. La ministra de Energía y Minas, Inés Manzano, afirmó que esta declaratoria permitirá movilizar recursos y personal especializado para mitigar el impacto del derrame, aunque la magnitud de los daños aún no ha sido cuantificada.
A pesar de las promesas de acción, la falta de información clara y la escasa cobertura mediática siguen siendo un obstáculo para la resolución efectiva de esta tragedia ambiental.









